Este no es un nuevo viaje. Es un regreso, pero no a Ítaca, a mi vida después de años de no poder, de no dejar escribir, de impedirme, el Hombre Polilla, la sensación de arrebatarme la palabra. Ese tipejo insulso con sonrisa de demonio.
Su sonrisa para la posteridad, mostrando sus cuádruple hilera de dientes. Sus ojos de odio. Ay, amigo, sigues jugando con la tv. Espero que la visita de los Arcángeles te demuestren que soy yo el que mueve parte del tablero. Tú, el monstruo de las galletas, el tonto a las tres y media. Hombre Polilla, aunque ocultes tus pasos, ya nada te queda. Descarga los últimos goces con aquella que te sigue. Después de todo, ahora la pelota está en tu tejado, y ni Stephen King te salva.
Unos tienen la ventaja de la paciencia y otros la desventaja de la estupidez. Y ahora que no me pueden bloquear, modificar o robar, es un nuevo reinicio.